martes, 6 de diciembre de 2016

ARQUITECTURA DE LA DIVERSIÓN - ROMA

Arquitectura de diversión

Los Teatros
Siguen el plan griego pero con ligeras modificaciones:
La Orchestra romana no se utiliza para el coro y los actores; viene a ser una especie de patio de butacas para los asistentes distinguidos. Es menor que la griega y queda reducida a un semicírculo.
La Scena es más grande; se eleva y se adorna. En ella representan los actores ante un fondo fijo. Tal vez sea ésta la modificación más notable. Lo constituye un alto muro plantado detrás del escenario, ornamentado con esculturas, columnas y frescos alusivos, que hace el oficio de telón de fondo.
Para recoger y ampliar la voz de los actores algunas veces el muro de fondo suele presentarse hundido en forma de concha. La gran diferencia entre el teatro griego y el romano estriba en el modo de emplazarlo.Los griegos aprovechan las laderas de las colinas.
El arquitecto romano no se preocupa tanto por el terreno ni sus declives; el teatro es un edificio urbano, por eso prescinde de las vistas del mar o del llano.

Los romanos edifican sus teatros en terreno liso y le dan la forma de un edificio semicircular. 
Reconstrcción: Teatro Marcelo, Roma.
Los Anfiteatros
El anfiteatro es una creación netamente romana.
Se destinaban a espectáculos bárbaros; combates de gladiadores, luchas a muerte con fieras y, a veces, simulacros de abordajes y combates navales. El anfiteatro se desarrolla sobre una planta elíptica, completamente rodeada de graderías para los espectadores.
Constaba de las siguientes partes:
La arena o patio central donde se desarrollaban los juegos y contiendas.
El podium o parapeto elevado en torno a la arena para impedir cualquier ataque de las fieras. Esta pared solía ser resbaladiza; otras veces estaba precedida por un foso con agua.
El cubículum o palco de honor, destinado al emperador y su séquito de nobles.
El editoris tribuna, otro palco, frente al anterior, donde se colocaban los cónsules y pretores.
(Ambos palcos se ubicaron en los extremos del eje menor de la elipse).
El interior del enorme edificio estaba cruzado por galerías, bóvedas, pasadizos y escalinatas. Bajo la arena estaban las dependencias subterráneas: trampas, jaulas y celdas para los gladiadores y fieras.
El mayor es el Coliseo de Roma o anfiteatro de Flavio.
Lo comenzó Vespasiano en el año 72 d.C. y lo acabó Tito en el año 80.
Sus dimensiones, 788 por 156 metros, le hacían capaz para ALBERGAR  60,000 personas.
Coliseo de Roma.
El Circo
Se inspiraba en el hipódromo griego. Era de planta rectangular, bastante alargada, con uno de sus extremos semicircular.
En el centro de la pista había un muro longitudinal (la spina) donde se levantaban columnas y estatuas. Su objeto era impedir cualquier fraude durante las carreras de cuadrigas.
Alrededor de la pista estaban las graderías para los espectadores.

Circo romano.
Las Termas
Eran construcciones lujosas, amplias y magníficas, decoradas interiormente con ricos mármoles y pavimentos de mosaicos, de vivos colores con motivos alusivos a la natación. Las bóvedas estaban cubiertas de artísticos artesonados.
El edificio, inmenso y complejo, tenía un recinto exterior y un cuerpo queALBERGABAhttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.pnglos departamentos destinados a los baños calientes, templados y fríos. Existía también el “sudatorium”, dependencia destinada a los baños de vapor.
Tenían también palestras o gimnasios para los ejercicios de cultura física. Y a menudo, una biblioteca, pórticos y galerías donde celebrar reuniones y conversar los intelectuales.
Las más suntuosas en riqueza y dimensiones fueron las de Dioclesiano y Caracalla, en Roma.

El Foro
Viene a ser como la réplica del ágora griega.
Solía ser una plaza espaciosa, en un lugar céntrico de la ciudad.
En torno a ella se alzaban los principales edificios públicos, lo cual le daba un riquísimo aspecto arquitectónico.
Los romanos eran muy aficionados a las reuniones; el foro era el lugar elegido para ellas. En él se llevaban a cabo los actos importantes de la República, como los comicios. Pero el foro podía ser también mercado, tribuna para los oradores, academia de los filósofos y hasta mentidero público.
La llegada del Imperio marca la época del embellecimiento de Roma. Uno tras otro, los emperadores rivalizan entre sí por dejar una obra artística que ofusque a la de su predecesor.
De este modo, al final del Imperio, Roma contará con numerosos y suntuosos foros. El de Augusto y el de Trajano fueron monumentales.






ARQUITECTURA PARA LA CIVILIZACIÓN - ROMA



LaLa Basílica Romana es una amplia construcción rectangular cuyo fondo -cabecera circular- (ábside o tribuna) está reservado para el tribunal y separado del patio público por una balaustrada. El interior se dividía en tres partes, mediante dos filas de columnas: una central más ancha, y dos laterales, estrechas.


Estaba destinada a transacciones comerciales, administración de justicia o cualquier otra actuación de la vida civil.


Su fachada se constituirá con fragmentos de fachada griega yuxtapuestos con gusto, pero sin lógica, o modificados típicamente por la introducción del arco a fin de salvar los vanos.

ESTRUCTURAS RELIGIOSAS

Arquitectura religiosa


Los Templos
Al igual que en el estilo griego, son generalmente de planta rectangular, pero más reducidos. Bastantes pormenores los diferencian.
El estilóbato está reemplazado por un podio o pared que levanta el templo a mayor altura. Una escalinata permite el acceso y da un aspecto peculiar a la fachada.
Las columnas griegas del tipo períptero se transforman en pilastras empotradas en el muro; su función es meramente decorativa. ( Maison Carrée- Nimes, Francia).

Maison Carrée- Nimes, Francia.
Ventanas laterales dan luz a la cella.
El techo tiene mayor inclinación. En consecuencia el frontón de la fachada toma mayor altura, perdiendo así las proporciones tan delicadas del templo griego.
No faltan graciosos templetes del tipo monóptero. ( Templete de Vesta- Roma).
Templete de Vesta, Roma.
  
El Panteón de Agripa es un ejemplar extraordinario que merece una mención especial.

Su planta es un círculo de 40 metros de diámetro interior sin ninguna abertura excepto la puerta de entrada.

Panteón de Agripa, Roma.
Las paredes miden 8 metros de espesor, lo que ha permitido abrir en su interior nichos muy decorativos sin miedo a disminuir la resistencia necesaria para soportar el enorme peso de la cúpula.
Esta constituye un triunfo de la ingeniería. Es una semiesfera de 40 metros de diámetro. Su estabilidad se ha conseguido merced al estudiado reparto de su espesor, conforme con los principios de estabilidad de arcos y bóvedas.
La clave central ha sido ingeniosamente sustituida por una corona formando un lucernario, única abertura por donde pueden entrar el aire, la luz y la lluvia.
Si bien el ingeniero logró un verdadero acierto, no así el artista que diseñó su fachada. Este es un ejemplo típico del empleo ilógico de los elementos decorativos griegos; como sucede con el frontón, si utilidad ninguna ni en relación con la masa de la bóveda.


EL ARCO - ARQUITECTURA ROMANA

El Arco:


El Arco fue el elemento más usado. Lo emplearon para coronar o cerrar las puertas y ventanas, en vez del dintel horizontal. El arco se compone de varias piezas talladas (dovelas) que se apoyan entre sí. La pieza del centro (clave) completa la curva y con su presión mantiene todas las demás.

Los romanos emplearon varias clases de arco:
  • De medio punto.
  • Escarzano.
  • Rebajado.
  • Dintel adovelado.








LA BÓVEDA ROMANA

BÓVEDA 

Las bóvedas y las cúpulas, a veces artesonadas (Termas, Panteón) constituyen la principal innovación de los romanos.
El arco y la bóveda los heredaron de los etruscos, pero los romanos los llevaron a una notable perfección.
Emplearon varias clases de bóvedas:


  • Bóveda de medio cañón. Era la más usada para cubrir plantas rectangulares.
  • Bóvedas de aristas. Está formada por dos bóvedas de cañón que se cruzan entre si perpendicularmente: se emplea para cubrir habitaciones cuadradas.
  • Bóveda en cúpula o semiesférica. La emplearon en las construcciones circulares. Suele apoyarse sobre un muro cilíndrico.
  • Bóveda en semicúpula o ábside. La emplearon en los nichos.

















ROMA- ARQUITECTURA - ELMENTOS CONSTRUCTIVOS

ELEMENTOS CONSTRUCTIVOS

Arquitectura en la antigua Roma

Si hay algo por lo que se caracterizaron los romanos es por haber sido excelentes constructores. Sus grandes monumentos, acueductos, estadios, caminos y demás son una prueba clara de ellos. Basicamente la arquitectura romana se caracterizaba por lo siguiente:
Es grandiosa y sólida y tiende al colosalismo.
Utiliza los arcos y las bóvedas como base de su sistema de construcción; posterga las cubiertas planas, en uso entre los griegos.
Emplea el mortero y el ladrillo.
·         Inventa gran variedad de plantas para sus edificios.
·         En las grandes fachadas superpone los diversos órdenes.
·         En los muros abundan las ventanas.
·         Los recintos son grandes (gracias a las bóvedas de aristas y de cañón).
·         Es un arte completamente utilitario y práctico.



Los Órdenes
Son los mismos del arte griego, ligeramente modificados bajo las influencias combinadas del arte etrusco, y su propio temperamento. Ambas influencias han dado lugar a los órdenes propiamente romano: el toscano, el jónico y el compuesto. El orden toscano o etrusco, es una derivación del dórico.

• Su columna tiene una base sencilla; el fuste no es estriado sino liso; el capitel es más alto que en el dórico; tiene astrágalo. Su equino recibe frecuentemente una decoración y su ábaco es moldurado.
• El entablamento suele ser muy sencillo.

• El orden jónico romano solo se diferencia del griego en un pormenor de su capitel: la curva que en el griego reúne las volutas, es una recta en el romano.
• Pero el orden preferido por los romanos fue el corintio, el cual desarrollaron sustituyendo las hojas de acanto por las de otras plantas y las volutas de ángulo por cabezas de carnero o del caballo Pegaso.

• El orden compuesto es típicamente romano y es el más suntuoso.

• Su capitel es una mezcla del jónico (volutas) y del corintio (hojas de acanto) reunidos.

• Las volutas se proyectan más hacia afuera, siguiendo las diagonales del ábaco; las hojas de de acanto son más vistosas y esbeltas.

• El fuste es estriado. El arquitrabe está dividido en tres bandas y adornado con grecas (adorno formado por una faja más o menos ancha en que se repite la misma combinación de elementos decorativos), guirnaldas, volutas, arabescos florales y otros motivos abstractos.













LOS GRAVES PROBLEMAS DEL IMPERIO ROMANO - ARTE

AGRAVES PROBLEMAS:

 
Cómodo:
Con el reinado de Cómodo acababa la Edad de Oro del Imperio y comenzaba la Edad de Hierro. Su primera decisión fue firmar a presurosamente la paz con los bárbaros. Incapaz de enfrentarse con valor al enemigo, era sin embargo un gran aficionado a los combates de gladiadores, y le gustaba mezclarse con estos hombres de baja condición, contra los que combatía con espadas sin filo y tridentes sin punta.
De regreso a Roma, Cómodo dio rienda suelta a su carácter violento y a sus delirios de grandeza: quiso que los romanos le rindieran culto como a Hércules, cambió a su antojo los nombres de los doce meses, e incluso el de la propia Roma, que se convirtió en la Colonia Nova Commodiana.
El primer día del año 193, considerando que con ello agradaría a los dioses, tenía planeado sacrificar a los dos cónsules, después de que éstos, ignorantes de su destino, concluyeran el desfile ritual que inauguraba el año. Pero el 31 de diciembre, antes de que pudiera llevar a cabo sus planes, fue estrangulado en el baño por uno de sus esclavos.
Cambio de dinastía: los Severos:
A su muerte, el Senado, que ya había perdido casi todo su poder, dejó hacer a los soldados, pues en lo sucesivo sería la fuerza de las legiones la que decidiría el futuro de Roma. Tras varios meses de incertidumbre, se hizo con el poder Septimio Severo, el primer emperador proveniente del norte de África, que inauguraba la dinastía de los Severos.
Estos emperadores rudos, pero buenos administradores, impusieron un corto período de estabilidad.
La ciudadanía romana:
El sucesor de Septimio Severo, Caracalla, es recordado en todos los libros de Historia por haber concedido la ciudadanía romana a todos los HABITANTES del Imperio, en el año 212.
La condición de ciudadano había sido un codiciado bien al alcance de muy pocos a comienzos del Imperio, pero se había ido extendiendo progresivamente con el paso del tiempo, hasta el punto de que la medida de Caracalla, destinada en realidad a aumentar los contribuyentes para poder pagar más soldada a las tropas, no tuvo demasiada trascendencia práctica, pero sí simbólica.
Roma había dejado de ser una ciudad que gobernaba en su provecho territorios obtenidos por conquista, para convertirse en un solo Imperio en el que todos sus HABITANTES eran iguales, sin importar el lugar de nacimiento.
Estas transformaciones, casi imperceptibles para sus contemporáneos, conducirían poco a poco a que Roma fuera una ciudad más dentro de su propio Imperio, y darían comienzo a su lenta decadencia.


Fin de la dinastía:
Caracalla fue un emperador cruel, capaz de asesinar a su propio hermano, Geta, en presencia de su horrorizada madre. Creyéndose él mismo una reencarnación de Alejandro Magno, arrastró al imperio a una inoportuna campaña en Oriente para emular las conquistas del Macedonio. Como tantos otros emperadores indignos, murió asesinado, mientras preparaba una campaña en Siria, en el año 217.
La gran confusión del siglo III:
El final de la dinastía de los Severos abrió uno de los siglos más confusos de la Historia del Imperio: el siglo III. En él se sucedieron medio centenar de emperadores, algunos de los cuales permanecieron apenas unos días en el trono. Mientras generales sin escrúpulos se disputaban la púrpura y arrastraban a las legiones a la Guerra Civil, los bárbaros asediaban las fronteras, la población se empobrecía y las provincias se sumían en el caos. Por momentos llegó a parecer que el Imperio había llegado a su fin, que todo se perdería en un remolino de lucha y sangre.
Las reformas de Diocleciano
Durante el siglo III Roma se hallaba sumida en el caos y su final parecía inminente. Sin embargo, un oscuro general de origen humilde, Diocleciano, consiguió tomar de nuevo las riendas del poder con mano firme, y el año 285 inauguró una era de reformas que asegurarían la supervivencia del Imperio durante casi dos siglos más en Occidente y mil años en Oriente.
Diocleciano se percató de que un solo emperador no era suficiente para atender todas las necesidades del Impero y decidió dividir sus dominios en dos, colocando la línea divisoria en laPENÍNSULAhttp://cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow-10x10.png balcánica. Fundó así la famosa tetrarquía: cada parte del imperio (la oriental y la occidental) sería gobernada por un emperador, con el título de augusto, que a su vez tendría como subordinado a una especie de vice-emperador, llamado César, que atendería a la seguridad de las fronteras.
Constantino:
Con ciertas modificaciones, sus reformas fueron mantenidas y continuadas por Constantino. Pero el reinado de este emperador merece una atención particular por dos hechos fundamentales:
1) El año 313 d.C. Constantino declaró la libertad de cultos en todo el Imperio, y el Cristianismo, tantas veces perseguido, inició entonces el largo camino que le convertiría en la religión oficial de Roma.
2) Además, este emperador fundó la nueva ciudad de Constantinopla, a la que convirtió en capital imperial. De este modo, mil años después de su fundación, Roma quedaba reducida a una ciudad secundaria dentro del Imperio que ella misma había creado.
Durante todo el siglo IV, las profundas reformas de Diocleciano permitieron administrar, con muchas dificultades, un imperio acosado por los bárbaros y debilitado por el empobrecimiento de sus provincias. Los escasos recursos del Estado no daban abasto para sofocar todos los intentos de invasión de unos pueblos atrasados que deseaban alcanzar el Imperio no ya para destruirlo, sino para disfrutar de sus ventajas.
Teodosio divide el Imperio:
Finalmente, el año 378 subió al trono el hispano Teodosio, llamado el Grande. Obligado a defender las fronteras sin disponer apenas de tropas, Teodosio comenzó a servirse de forma masiva de soldados bárbaros, y firmó un tratado con los godos, a los que ofreció la posibilidad de asentarse en territorio romano, a cambio de que sirvieran en las legiones.
Además, Teodosio convirtió el Cristianismo en religión oficial de Roma, al tiempo que prohibía la práctica del paganismo. La Iglesia y la fe de Cristo se identificaron con el Imperio, y los cristianos, otrora perseguidos, comenzaron a ocupar los altos cargos de la administración. La excelente organización de la Iglesia alcanzaba lugares a los que no llegaba la administración romana, y con el tiempo ocuparía en parte su lugar.

Buscando una última solución desesperada a los problemas del Imperio, Teodosio decidió repartirlo a su muerte (395 d.C.) entre sus dos hijos, dando comienzo a la histórica división, que será ya definitiva, entre Oriente y Occidente. El imperio de Occidente quedó a cargo de Honorio, y el de Oriente en las manos de Arcadio.